Anécdotas

El síndrome de Stendhal

El 22 de enero de 1817 Stendhal visitó Florencia imbuido de «una especie de éxtasis». En la iglesia de la Santa Croce, un monje le abrió las puertas de la capilla Niccolini en la que se guardan los frescos de Volterrano. «Absorto en la contemplación de aquella sublime belleza», el escritor experimentó una emoción «en la que se mezclaban las sensaciones celestiales que proporcionan las bellas artes con los sentimientos propios de las pasiones.» Al salir, su corazón latía con fuerza y se sintió agotado, hasta el punto de que temió caer al suelo. Se sentó en un banco, sacó de su bolsillo unos versos del poeta Foscolo y los volvió a leer atentamente para calmarse. «Necesitaba una voz amiga que compartiese mi emoción». Este episodio personal, que se relata en su obra Roma, Nápoles y Florencia, dio origen a un fenómeno que hoy se conoce universalmente como «el síndrome de Stendhal», un término acuñado por la psiquiatra florentina Graziella Magherini. No es una enfermedad como las otras, sino una crisis psicológica violenta que se ha producido entre algunos turistas que visitan Florencia.Al igual que su ilustre predecesor, estos turistas presentan reacciones de hipersensibilidad y de sufrimiento físico frente a las obras de arte: crisis de pánico (miedo a morir o volverse loco), sensaciones de despersonalización (depresión total o euforia). 92825836   © Thinkstock

Igual que Stendhal, son víctimas de trastornos somáticos como percepciones distorsionadas de la realidad, amnesia o vértigo. La mayoría de los afectados son personas solteras y el porcentaje de mujeres de entre veintiséis y cuarenta años es muy alto. Se dan tres grandes explicaciones del «síndrome de Stendhal». En primer lugar, parece afectar a personalidades muy sensibles y creativas, que lo experimentan frente a obras de arte y también en lugares cargados de historia (existe también un «síndrome de Jerusalén»). En segundo lugar, se supone que el viaje resulta agotador para estas personas, porque quieren verlo todo de la ciudad y hacerlo todo en muy poco tiempo. El tercer factor sería la propia obra de arte contemplada, que posee una fuerza capaz de afectar al inconsciente de una persona. La crisis no dura mucho tiempo y las víctimas recuperan rápidamente su estado normal. Inspirándose en esta patología, el cineasta Dario Argento realizó en 1996 un filme de terror titulado precisamente El síndrome de Stendhal.